Camino al andar

Por: Coke González

María José Rojas, Carla Guerrero, Karen Araya. Dejo tres nombres no más. Nombres que, cuando se pusieron por primera vez la camiseta de Chile en partidos oficiales, probablemente se ilusionaron con que su pasión las llevaría lejos. Muy lejos. Quizás no se imaginaron que fueron las pioneras de un camino que actualmente parece normal, pero que hace una década era una quimera: que el futbol femenino de Chile se intertase fuertemente en el terreno internacional.
Ocho a uno en contra fue el resultado final del estreno de Chile en el Sudamericano Sub 20 de enero de 2006, en el estadio Sausalito de Viña del Mar. Las entusiastas chilenas trataban de luchar frente a una selección con mucho más bagaje y que tenía en sus filas a una jugadora de quien se hablaba maravillas en aquel instante: una tal Marta. Las caras de las nacionales, una vez terminado el partido, era de resignación: qué más se podía hacer.
No obstante, fue la primera vez que el fútbol femenino se impregnaba en el público y generó una grata comunión, más allá de la temprana eliminación. Recuerdo perfectamente la euforia que provocó el triunfo ante Uruguay y que dejaba a las chilenas con opciones. También el electrizante encuentro contra Perú, que acabó en derrota por 4-3 y con las nacionales sin aguantar el llanto. En la tribuna también lloraron.
Por eso hoy me alegra que algunas de aquel plantel disfruten de hitos dentro de la historia que ellas mismas han forjado: a Brasil se le hizo un partido más que digno en Ovalle pese a la derrota, mientras que a Perú se impusieron sin misericordia en un estadio Nacional avivado ante los progresos de muchas de ellas. A sumarle la reciente goleada a Argentina (mismo oponente con el cual se cayó en la final de los Sudamericanos 2014), la victoria ante Canadá en Brasília hace unos años, la ajustada caída ante Francia y -por qué no- los éxitos a nivel de clubes como la Copa Libertadores.
Cuando recién comenzaba a oficializarse el fútbol femenino en Chile a inicios de siglo, la pregunta era qué tan aceptada era esa actividad. Hoy la pregunta podría ser hasta qué punto el fútbol femenino puede desplazar al masculino en cuanto a logros: las Copas América de varones nos hicieron vibrar a todos y serán por siempre una referencia, pero a recordar que el primer título oficial de todo el fútbol chileno fue la medalla de oro de la selección femenina en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Singapur 2010. Si Japón y Estados Unidos tienen más títulos futbolísticos con las mujeres, ¿Chile por qué no podría aspirar a eso?
Tal vez esta generación de jugadoras haya aprovechado la emancipación social que actualmente vive la mujer en toda dimensión, con más libertades, inserción y capacitación. Pero para que esta generación esté al nivel que hoy está, debió vivir mucho rechazo, postergación, desdén, llanto. Como aquel de la noche del 12 de enero de 2006 en Sausalito contra Perú: perder era lo más probable, pero nunca dejaron de luchar. Hoy esa lucha las tiene como protagonistas. Y ese esfuerzo merece una gran recompensa.